Hoy salio el cartel de coachella y de la mano a este súbito nacimiento, en mí brotaron varios pensamientos al respecto. Es decir ¿The kings of Leon como headliners?, eso debe de ser una puta broma. Black Keys, Interpol, ¿Por que Duran duran esta por debajo de Kanye West y The strokes? ¿Es posible que Brandon Flowers tenga un ápice de valor musical, sin el resto de los killers?. El diferir en el cartel de tan importante festival no indica precisamente que repudie a estas bandas, sí no todo lo contrario me declaro fanático de los últimos discos de los Black keys, nade niega el actual pedestal etéreo (aun que no por eso figurativa su prominencia) en el cual están Arcade Fire y Animal collective, estáticos (¿ó extáticos?) y bañados en oro, el exacto romanticismo que impregnadas llevan las liricas de Bright eyes, nadie niega la discrepancia que vive en The national a lado de bandas contemporáneas que están haciendo supuesto rock, (que por el momento no nos meteremos en ese costal subjetivo) y tampoco hay quien se atreva a argumentar algún comentario en contra de la condición atemporal de Pj Harvey y Duran Duran.
Es decir ¿Que le pasa al rock que desde hace una década no produce un grupo que valga la pena? Aquellos tiempos lejos están temporal-mente y cualitativa-mente de el hoy. Cuando Beck, Tool y Morrisey, encabezaban el cartel. Mas tarde Massive Attack, Björk, Oasis y Siouxsie & the Banshees ó Pixies, Radiohead, The cure, Kraftwerk, Depeche mode, y entonces todo se fue en picada. Aquellos míticos grupos multitudinarios fueron sustituidos por un ejercito de dj´s y grupos que caían del cielo como un aguacero. Daft punk, quienes fueron a mi parecer un globo el cual se inflo de muchisimo aire y el cual sigue flotando de aquí a allá por todo el mundo y ya por varios años sin rumbo fijo, aun que mecanizan a su modo todo lo que a recorrer llega. La cuestión quizás radique en que a partir del año 2000 no ha brotado una banda perenne o que al menos de una esperanza, aun que fuera vaga, ni ha habido una escena axiomática como las que suelen darse década tras década, es la época de la proliferación de géneros y bandas, híbridos y mezcolanzas que caminan independientes a una corriente, resurgimiento de estilos de antaño y sobre todo la anacrónica inflación mediática para con algún género efímero. ¿Han muerto las bandas tipo estadio?. The strokes pudieron haber sido algo más allá pero se quedaron sin gasolina a centímetros de llegar al casi. Con la mutación de los medios de comunicación enfatizando el Internet el rumbo de la música quizás haya tomado un nuevo rumbo en donde, no haya cabida para bandas trascendentales como las que se cocinaban antes, no se sí quizás estemos en las orillas viendo hacía el abismo del "ya todo esta hecho", ó quizás como suele ocurrir con autores del pasado los cuales no son reconocidos hasta que el tiempo sin ninguna prisa se encarga de ejecutar magistralmente su trabajo y las circunstancias se decidan a conjugar-se generando algún enigmático gusto genérico, la verdad no sé pero lo que sí sé es que el Cartel es una farsa, una farsa que se vuelve funesta si el hecho de que los Caifanes estén ahí no es sútilmente deliberado como una broma pesada.
P.D. No tienes ni puta idea de como me gustaría ver a Nas & Damian Marley.
Charzz.